107 días para que el mundo se detenga y Argentina inicie la defensa de la corona
Falta poco. La ansiedad ya empieza a jugar su propio partido. Mientras el mapa de los 48 equipos busca sus últimos nombres, la Selección de Scaloni ya prepara el desembarco en tierras norteamericanas.
A exactamente 107 días del puntapié inicial en el Estadio Azteca, el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá 2026 todavía tiene seis sillas vacías. El próximo mes de marzo será de infarto: el repechaje intercontinental en Guadalajara y Monterrey definirá los últimos dos boletos entre Bolivia, República Democrática del Congo, Iraq, Jamaica, Nueva Caledonia y Surinam.
Por otro lado, Europa arderá con sus propios «mata-mata». Potencias como Italia —que busca redimirse tras ausencias pasadas—, Polonia y Ucrania se jugarán la vida en finales directas el 31 de marzo para completar los cuatro cupos restantes de la UEFA. Para el hincha argentino, este marzo no solo será de Finalissima contra España, sino de prender la televisión para ver quiénes serán los últimos invitados a la fiesta más grande de la historia.
La selección albiceleste llega con el pecho inflado y las tres estrellas bordadas, pero con los pies en la tierra. Instalados en el Grupo J, los dirigidos por Lionel Scaloni ya tienen hoja de ruta: debutaremos contra Argelia en Kansas, para luego mudarnos a Dallas y enfrentar a Austria y Jordania. La logística está cerrada: la base de operaciones será en Kansas City, buscando la tranquilidad necesaria para blindarse del ruido externo. Argentina no solo va a competir; va a demostrar por qué es el dueño de la Copa, con un plantel que mezcla la jerarquía de los veteranos con la frescura de una nueva camada que vuela.
Es imposible hablar de este Mundial sin que se nos forme un nudo en la garganta. Estamos a las puertas del que, según todo indica, será el último capítulo de Lionel Messi en las Copas del Mundo. Con 38 años y una vigencia que desafía las leyes de la física, el capitán se prepara para su sexta cita máxima. Para los argentinos, este Mundial no es solo una búsqueda de la cuarta estrella, es un acto de gratitud. Ver a Leo caminar las canchas de Norteamérica será un ritual nostálgico; cada gambeta y cada pase llevarán el peso de saber que estamos ante los últimos compases de la sinfonía más hermosa que dio el fútbol argentino. No queremos que se termine nunca, pero si tiene que ser, que sea con la dorada en sus manos.
Entre el sueño mundialista y el caos institucional
Mientras el país tacha los días en el almanaque, el contraste con la realidad de nuestra Asociación del Fútbol Argentino es total. La alegría por el Mundial convive con la tensión en la calle Viamonte, donde la cúpula de la AFA enfrenta una investigación judicial por presunta evasión agravada impulsada por ARCA. Con la novena fecha de la Liga Profesional aún en suspenso como medida de repudio a las indagatorias, el fútbol argentino vive una dicotomía extraña: el desorden doméstico contra la excelencia de la Selección. Ojalá que, como en 2022, el equipo nacional logre ser ese refugio de alegría por encima de cualquier escritorio judicial.
Foto de archivos.
Descubre más desde MetaGoles
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.